¿Por qué se me tapona la nariz al acostarme?

Una paciente acude a consulta explicando que «se me tapona la nariz al acostarme»

¿Por qué al tumbarte notas congestión nasal y dificultad para respirar? Analizamos por qué se me tapona la nariz al acostarme, sus causas médicas, cómo se diagnostica y qué tratamientos ayudan a dormir mejor

«Se me tapona la nariz al acostarme». Dicho así, parece una queja menor. Algo casi anecdótico. Pero quien lo vive sabe que no lo es. Te metes en la cama cansado, con ganas de dormir, y de repente una fosa nasal deja de pasar aire. Te giras. Respiras mejor unos segundos. Vuelves a cambiar de postura… y otra vez esa sensación tan incómoda de no poder respirar con normalidad.

La verdad es que cuando uno siente que se me tapona la nariz al acostarme de forma repetida, el descanso se resiente más de lo que solemos admitir. Dormimos peor, nos despertamos cansados y empezamos el día con la sensación de no haber recuperado energías.

Y es que la nariz, aunque a veces no le demos importancia, tiene un papel clave en cómo dormimos y cómo nos sentimos.

En consulta, esta frase se repite a menudo. Y casi siempre va acompañada de otra: «Durante el día respiro bien, pero por la noche es imposible». No es casualidad. Tampoco es algo que deba normalizarse.

¿Por qué se me tapona la nariz al acostarme?

Durante el día, cuando estamos de pie o sentados, la nariz suele comportarse de manera bastante eficiente. El aire entra, se filtra, se humedece… todo funciona como debería. Pero al acostarnos, el cuerpo cambia las reglas del juego.

La gravedad deja de ayudar al drenaje natural de la nariz y el flujo sanguíneo hacia la mucosa nasal aumenta. Los cornetes —esas estructuras internas que regulan el paso del aire— pueden congestionarse más de la cuenta. Y entonces aparece el problema: sensación de bloqueo, respiración ruidosa, necesidad de abrir la boca.

A muchos pacientes les sorprende que siempre se les tape el lado que queda hacia abajo cuando duermen de lado. Pero no es una manía del cuerpo ni algo psicológico. Es pura fisiología. La sangre tiende a acumularse más en ese lado, y la fosa nasal se cierra parcialmente.

Como solemos explicar en consulta, la nariz no se tapa porque sí. Cuando alguien dice «se me tapona la nariz al acostarme», lo que está ocurriendo es que algo ya estaba ahí… y la postura lo saca a la luz.

Causas más frecuentes cuando se me tapona la nariz al acostarme

Aquí es donde conviene ir un poco más despacio. Porque no todas las congestiones nocturnas tienen el mismo origen, y tratar todas igual suele ser un error. Estas son las causas que vemos con más frecuencia en la práctica clínica:

  • Rinitis alérgica. Muchas personas no notan síntomas claros durante el día, pero por la noche, al entrar en contacto con ácaros del polvo del colchón o la almohada, la nariz se congestiona. Sin estornudos. Sin picor. Solo ese «tapón» tan molesto.
  • Rinitis vasomotora. Es una de las grandes desconocidas. No hay alergia ni infección, pero la mucosa nasal reacciona de forma exagerada a estímulos como el cambio de posición, la temperatura o incluso el estrés.
  • Hipertrofia de cornetes. Cuando los cornetes están aumentados de tamaño de forma crónica, el paso del aire ya es justo durante el día. Al acostarse, ese pequeño margen desaparece.
  • Desviación del tabique nasal. Muchas personas conviven con ella desde hace años sin saberlo. Hasta que llega la noche y una fosa nasal, casi siempre la misma, se bloquea por completo.
  • Reflujo gastroesofágico nocturno. Sí, el estómago también puede tener algo que ver. El ácido puede irritar la vía aérea superior y provocar congestión nasal al tumbarse.
  • Abuso de sprays descongestionantes. Al principio parecen milagrosos. Al final, acaban siendo parte del problema. La nariz se vuelve dependiente y se congestiona aún más.

Como asegura el Dr. Mayo con frecuencia: «Si se me tapona la nariz al acostarme casi todas las noches, no es mala suerte; es una señal clínica».

Qué ocurre cuando dormir con la nariz tapada se vuelve habitual

Al principio uno se adapta. Abre la boca. Cambia de postura. Se despierta un par de veces por la noche y sigue adelante. Pero cuando se me tapona la nariz al acostarme durante meses o años, el cuerpo acaba pasando factura.

Respirar por la boca reseca la garganta, favorece las infecciones y empeora los ronquidos. El sueño se fragmenta, aunque no siempre seamos conscientes. El cerebro entra y sale de fases superficiales porque no recibe el oxígeno de forma estable.

Muchos pacientes consultan por cansancio, dolor de cabeza al despertar o sensación de no haber descansado. Y la causa, al final, no está en el estrés ni en la edad. Está en la nariz.

Dormir bien no es solo dormir horas. Es respirar bien mientras dormimos. Y ahí la nariz marca la diferencia.

Cómo se estudia correctamente este problema en consulta

Uno de los puntos clave es no conformarse con soluciones genéricas. Cuando alguien afirma de forma reiterada «se me tapona la nariz al acostarme», hay que mirar dentro de la nariz. Literalmente.

La valoración comienza con una buena historia clínica: cuándo empezó el problema, si afecta más a un lado, si empeora en ciertas épocas del año o si hay relación con el reflujo, los catarros o el uso de sprays.

Si alguien dice de forma recurrente que «se me tapona la nariz al acostarme» debe acudir al otorrino

Después, la exploración ORL es fundamental. Mediante una rinoscopia o una endoscopia nasal se puede ver el estado real del tabique, los cornetes y la mucosa. En algunos casos, se completará el estudio con pruebas de alergia o estudios del sueño.

Lo explica de forma muy gráfica el equipo del Dr. Mayo: «Cuando entendemos por qué se me tapona la nariz al acostarme, el tratamiento deja de ser un parche y pasa a ser una solución».

Tratamientos que realmente funcionan según la causa

Y aquí llega la parte más esperanzadora: la mayoría de los casos tienen solución. No siempre es la misma, pero casi siempre existe.

En las rinitis, los tratamientos médicos bien pautados —lavados nasales, corticoides tópicos, control ambiental— suelen mejorar mucho los síntomas. En otros casos, pequeños ajustes en la higiene del sueño o en la postura ya marcan diferencia.

Cuando el problema es estructural, la cirugía nasal mínimamente invasiva ofrece resultados muy satisfactorios. Son procedimientos seguros, con recuperaciones rápidas, que cambian de forma radical la forma de dormir del paciente.

En consulta no es raro escuchar después frases como: «No sabía lo mal que dormía hasta que empecé a respirar bien». Y eso lo dice todo.

Cuándo merece la pena consultar y dejar de aguantarlo

La respuesta es sencilla: cuando se me tapona la nariz al acostarme de forma habitual, no ocasional. Si ocurre varias noches a la semana, si te despiertas cansado o si notas que tu descanso ya no es el de antes, merece la pena valorarlo.

Aguantar, resignarse o depender de sprays no es la solución. Respirar bien por la nariz es una necesidad básica, no un lujo.

Y al final, escuchar a tu cuerpo —y a tu nariz— suele ser el primer paso para volver a dormir como antes. Sin vueltas en la cama. Sin sensación de ahogo. Simplemente, respirando.

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