¿Tienes acúfenos después de un accidente de tráfico? Explicamos cuándo pueden considerarse una secuela, cómo se estudian y qué pruebas permiten realizar una valoración médica y pericial
Escuchar un pitido después de un accidente de tráfico puede resultar desconcertante. El impacto ha terminado, aparentemente no existe ninguna lesión importante en el oído y, sin embargo, al llegar a casa aparece un sonido que antes no estaba allí. Un pitido, un zumbido o una especie de ruido constante que nadie más puede escuchar.
Pasan los días y continúa. Es entonces cuando surge una pregunta muy concreta: ¿los acúfenos después de un accidente de tráfico pueden considerarse una secuela?
La respuesta es que pueden llegar a serlo, pero la aparición de un acúfeno después de un accidente no demuestra por sí sola que exista una secuela atribuible al siniestro. Será necesario estudiar qué ha ocurrido, cuándo comenzaron los síntomas, si existían previamente, qué lesiones se produjeron y cuál ha sido su evolución.
Porque en una valoración médico-legal hay dos cuestiones diferentes que deben analizarse: demostrar que el problema existe y establecer si puede relacionarse razonablemente con el accidente.
¿Por qué pueden aparecer acúfenos después de un accidente de tráfico?
Los acúfenos o tinnitus son sonidos que una persona percibe sin que exista una fuente sonora externa que los produzca. Aunque solemos hablar de «pitidos», pueden manifestarse como zumbidos, silbidos, siseos u otros sonidos y afectar a uno o a ambos oídos.
Su aparición puede estar relacionada con numerosas alteraciones del sistema auditivo. Y entre los antecedentes que deben estudiarse se encuentran determinados traumatismos.
Un accidente puede implicar un traumatismo craneal, un mecanismo de aceleración y desaceleración cervical o incluso una exposición acústica intensa, por ejemplo, por el despliegue de un airbag.
La literatura científica ha descrito tinnitus y otras alteraciones auditivas después de traumatismos craneales, acústicos y lesiones asociadas a determinados accidentes. Sin embargo, la relación entre un traumatismo concreto y la aparición del tinnitus debe estudiarse individualmente, porque los acúfenos también son frecuentes en personas que nunca han sufrido un accidente.
Por eso la cronología adquiere tanta importancia cuando se trata de valorar la aparición de acúfenos después de un accidente de tráfico.
Como explica el Dr. Miguel Mayo, especialista en Otorrinolaringología, «cuando aparece un acúfeno después de un traumatismo necesitamos reconstruir muy bien qué ocurrió. Cuándo comenzó, si afecta a uno o a ambos oídos, si existe pérdida auditiva asociada y si el paciente tenía síntomas previamente son datos fundamentales para realizar una valoración».
¿Qué convierte un acúfeno en una posible secuela?
En el ámbito de los accidentes de circulación, una secuela es una deficiencia física, intelectual, orgánica o sensorial que deriva de una lesión y permanece una vez finalizado el proceso de curación.
Este último aspecto es importante. No es lo mismo experimentar un pitido durante unas horas o unos días después de un accidente que mantener unos acúfenos después de que las lesiones se hayan estabilizado.
Por eso la evolución clínica resulta fundamental a la hora de determinar la existencia de acúfenos después de un accidente de tráfico.
Imaginemos que una persona nunca había sufrido tinnitus. Tiene un accidente y comienza a percibir un pitido inmediatamente después o durante los días siguientes. Acude al médico, el síntoma queda registrado, se realizan las exploraciones correspondientes y, meses después, el acúfeno continúa.
Ese historial aporta mucha más información que acudir por primera vez meses después del accidente afirmando que el tinnitus comenzó aquel día. No significa que este segundo caso no pueda estudiarse, sino que establecer la relación causal puede resultar más complejo.
¿Cómo se estudian los acúfenos después de un accidente?
Una de las dificultades de los acúfenos es que, en la mayoría de los casos, solamente los escucha la persona que los padece. No existe una prueba que permita al médico «escuchar» directamente ese mismo pitido.
Pero eso no significa que no podamos estudiarlos. El primer paso es realizar una historia clínica detallada y una exploración otorrinolaringológica.
También resulta fundamental estudiar la audición mediante una audiometría. Esta prueba permite determinar si existe una pérdida auditiva asociada y cuáles son sus características.
Dependiendo del caso pueden realizarse otras exploraciones audiológicas, estudios de la función del oído medio o pruebas específicas para caracterizar el tinnitus. También puede ser necesario recurrir a pruebas de imagen cuando los síntomas o la exploración hagan sospechar determinadas causas.
Existe incluso una circunstancia que sorprende a muchos pacientes: una persona puede presentar tinnitus y obtener resultados aparentemente normales en una audiometría convencional. Por tanto, la ausencia de una pérdida auditiva evidente no permite descartar automáticamente la existencia de acúfenos después de un accidente de tráfico.
¿Por qué es tan importante acudir pronto al especialista?
Desde el punto de vista médico, porque permite estudiar el origen del síntoma y detectar posibles alteraciones asociadas. Y desde el punto de vista pericial existe otra razón: permite documentar la evolución.
Si aparecen acúfenos después de un accidente de tráfico, es importante explicar desde las primeras consultas cuándo comenzaron y cómo evolucionan. Los informes de urgencias, las consultas posteriores, las audiometrías y el resto de pruebas realizadas permiten reconstruir posteriormente esa historia clínica.
La relación temporal no demuestra por sí sola que el accidente sea la causa, pero constituye uno de los elementos que deberán analizarse junto con el mecanismo lesional, los antecedentes y la coherencia médica del cuadro.
¿Qué papel tiene el peritaje de otorrino?
Cuando existe una reclamación o es necesario valorar posibles secuelas, un peritaje de otorrino puede ayudar a estudiar el caso desde una perspectiva médico-legal. El especialista revisará la documentación anterior y posterior al accidente, los antecedentes auditivos, la cronología de aparición del tinnitus y las pruebas realizadas.
También deberá valorar otras posibles causas. Por ejemplo, una persona puede presentar previamente pérdida auditiva relacionada con la edad, exposición laboral al ruido o antecedentes de acúfenos.
El hecho de sufrir posteriormente un accidente obliga a diferenciar qué alteraciones ya existían y cuáles pueden haber aparecido o empeorado como consecuencia del traumatismo.
El objetivo no consiste en asumir automáticamente una relación causal, sino en determinar si esa relación puede sostenerse médicamente.

¿Los acúfenos después de un accidente siempre se indemnizan?
No. Tener tinnitus después de un siniestro no significa automáticamente que vaya a reconocerse como secuela ni que corresponda una determinada indemnización.
La valoración depende de las circunstancias concretas, de la documentación médica, de la estabilización de las lesiones y de que pueda establecerse adecuadamente la relación entre el accidente y la alteración que permanece.
El baremo de tráfico español establece que las secuelas se valoran atendiendo a su intensidad y gravedad desde el punto de vista anatómico y funcional. Por eso resulta tan importante evitar afirmaciones generales.
Dos personas pueden sufrir accidentes aparentemente similares y presentar evoluciones completamente diferentes.
Acúfenos después de un accidente de tráfico: estudiar, documentar y valorar
Los acúfenos después de un accidente de tráfico pueden convertirse en un problema persistente y afectar de manera importante al descanso, la concentración y la calidad de vida.
Cuando aparecen después de un traumatismo, especialmente si antes no existían, conviene realizar una valoración otorrinolaringológica y estudiar correctamente la función auditiva.
Y si los síntomas persisten una vez estabilizadas las lesiones, puede ser necesario valorar si existe una secuela y cuál es su posible relación con el accidente.
En estos casos no basta con demostrar que existe un acúfeno. La cuestión fundamental es reconstruir qué ocurrió, estudiar objetivamente la situación auditiva y determinar, con criterios médicos, si ese pitido que apareció después del accidente puede razonablemente considerarse una consecuencia del mismo.


