Los síntomas del VPPB incluyen episodios breves de vértigo al mover la cabeza, náuseas e inestabilidad. Conoce sus causas, diagnóstico y tratamiento especializado
Hay sensaciones que cuesta mucho explicar hasta que las vives. Una de ellas es abrir los ojos por la mañana, girarte en la cama y sentir que toda la habitación empieza a dar vueltas. No es una metáfora. No es una sensación de mareo difuso. Es como si alguien hubiera pulsado un interruptor y, durante unos segundos, el mundo decidiera girar sin previo aviso.
Cuando esto ocurre, lo normal es asustarse. Muchas personas piensan inmediatamente en un problema neurológico, una alteración de la tensión arterial o algo potencialmente grave. Sin embargo, en un gran número de casos, detrás de esa experiencia tan desconcertante se encuentra una causa mucho más frecuente de lo que parece: el vértigo posicional paroxístico benigno, conocido habitualmente como VPPB.
Los síntomas del VPPB tienen características muy concretas. El problema es que quien los experimenta por primera vez rara vez sabe identificarlos. Y es precisamente ese desconocimiento lo que genera buena parte de la angustia.
Desde la experiencia clínica del Dr. Miguel Mayo y su equipo, especializados en trastornos vestibulares y problemas de equilibrio, una de las situaciones más habituales en consulta es la llegada de pacientes preocupados porque llevan semanas pensando que les ocurre algo grave cuando, en realidad, presentan una alteración que suele diagnosticarse y tratarse con éxito.
¿Qué es el VPPB y por qué aparece?
Para entender los síntomas del VPPB, primero conviene imaginar el oído interno como una especie de sistema de navegación extremadamente sofisticado. Aunque solemos asociar el oído exclusivamente a la audición, lo cierto es que también desempeña un papel fundamental en nuestro equilibrio.
Dentro de este sistema existen unas diminutas partículas de calcio llamadas otoconias. Son tan pequeñas que resulta difícil imaginar que puedan causar problemas importantes.
Sin embargo, cuando se desprenden de su lugar habitual y entran en alguno de los canales semicirculares del oído interno, empiezan los problemas.
Cada vez que movemos la cabeza, esas partículas alteran la información que recibe el cerebro. Es como si el GPS del equilibrio comenzara a enviar datos erróneos durante unos segundos. El resultado es esa sensación tan característica de que todo gira alrededor.
La verdad es que el VPPB es mucho más frecuente de lo que solemos pensar. De hecho, representa una de las causas más habituales de vértigo periférico que vemos en consulta.
Puede aparecer después de un golpe en la cabeza, tras una infección del oído interno o después de periodos prolongados de reposo. Sin embargo, en muchos pacientes simplemente aparece con el paso de los años, sin una causa claramente identificable.
El Dr. Mayo suele utilizar una comparación muy sencilla para explicarlo: «Es como si unas pequeñas piedras hubieran acabado en el lugar equivocado dentro de un mecanismo muy delicado». Y la verdad es que esa imagen ayuda bastante a entender por qué algo tan aparentemente insignificante puede provocar un vértigo tan intenso.
Síntomas del VPPB: cómo reconocerlos en el día a día
Los síntomas del VPPB suelen ser tan característicos que, cuando el paciente los describe con detalle, muchas veces el especialista ya sospecha el diagnóstico antes incluso de comenzar la exploración.
El síntoma principal es un vértigo rotatorio brusco que aparece al cambiar la posición de la cabeza. No es una sensación vaga de inestabilidad ni el típico mareo asociado al cansancio. El paciente siente que el entorno gira realmente.
Una frase que escuchamos constantemente en consulta es: «Pensé que me iba a caer de la cama porque toda la habitación empezó a dar vueltas».
Y es que los episodios suelen desencadenarse durante gestos tan cotidianos que nadie imaginaría que pudieran provocar semejante reacción:
- Girarse en la cama.
- Incorporarse al despertarse.
- Tumbarse boca arriba.
- Mirar hacia arriba para coger algo de una estantería.
- Inclinar la cabeza hacia atrás.
- Agacharse para recoger un objeto.
Lo más curioso es que el vértigo suele durar muy poco. A menudo apenas unos segundos. Sin embargo, esos segundos pueden sentirse eternos cuando se están viviendo.
Además del vértigo rotatorio, otros síntomas del VPPB que aparecen con frecuencia son:
- Náuseas.
- Sensación de desequilibrio.
- Sudoración fría.
- Malestar general.
- Inseguridad al caminar después del episodio.
Muchos pacientes describen algo que resulta especialmente llamativo. El vértigo desaparece rápidamente, pero dejan de sentirse normales. Como si el cerebro necesitara un tiempo para volver a encontrar su centro.
Una paciente lo explicaba de forma muy gráfica: «El giro era breve, pero después caminaba como si acabara de bajar de un barco».
Ese detalle, aunque parezca menor, suele aportar mucha información durante el diagnóstico.
¿Cuándo los síntomas del VPPB pueden afectar realmente a tu vida?
Aunque hablamos de una enfermedad benigna, eso no significa que sus consecuencias sean insignificantes. De hecho, los síntomas del VPPB pueden llegar a alterar profundamente la rutina diaria.
Al principio suele aparecer el susto. Después llega la incertidumbre. Y finalmente, si el problema persiste, muchas personas empiezan a modificar su comportamiento sin darse cuenta.
Hay quien evita dormir sobre un lado concreto de la cama porque sabe que el vértigo aparecerá al girarse. Otros dejan de mirar hacia arriba. Algunos incluso reducen actividades que antes disfrutaban simplemente por miedo a provocar un nuevo episodio.
Y es que el miedo al vértigo puede llegar a ser casi tan limitante como el vértigo mismo.
Recuerdo el caso de un paciente que dejó temporalmente de jugar con sus nietos porque agacharse o levantarse rápidamente le provocaba inseguridad. «No era el vértigo en sí -decía-. Era el miedo constante a que apareciera».
Además, en personas mayores existe un aspecto especialmente importante: el riesgo de caídas.
Los síntomas del VPPB pueden favorecer accidentes domésticos, especialmente cuando los episodios aparecen durante la noche o al levantarse de la cama.
Por otra parte, existen determinados signos que obligan a buscar atención médica urgente porque pueden indicar que el problema no corresponde a un VPPB:
- Debilidad en brazos o piernas.
- Dificultad para hablar.
- Pérdida brusca de audición.
- Dolor de cabeza intenso y repentino.
- Visión doble persistente.
- Pérdida de conciencia.
Estos síntomas requieren una valoración inmediata para descartar otras enfermedades neurológicas o vasculares.
Cómo se diagnostican los síntomas del VPPB
Uno de los aspectos más agradecidos del VPPB es que suele poder diagnosticarse mediante una exploración clínica relativamente sencilla.
Cuando un paciente describe los síntomas del VPPB, el especialista analiza cuidadosamente cómo aparecen los episodios, cuánto duran y qué movimientos los desencadenan.
Después se realizan maniobras específicas destinadas a reproducir el vértigo de forma controlada. Aunque puedan resultar algo incómodas durante unos segundos, proporcionan información muy valiosa.

La más conocida es la maniobra de Dix-Hallpike, una prueba que permite observar un fenómeno llamado nistagmo, un movimiento involuntario de los ojos que ayuda a confirmar el diagnóstico.
La verdad es que muchas personas llegan a consulta después de haber pasado semanas preocupadas. Algunas incluso han buscado explicaciones en internet que terminan generando más ansiedad que tranquilidad.
Por eso, desde el equipo del Dr. Mayo se insiste tanto en la importancia de una valoración especializada. Cuando se identifica correctamente la causa del vértigo, el paciente suele experimentar un enorme alivio.
Porque al final hay algo muy tranquilizador en entender qué está pasando dentro de tu cuerpo.
Tratamiento del VPPB: cómo se consigue que el vértigo desaparezca
La buena noticia es que el VPPB suele responder extraordinariamente bien al tratamiento.
Y aquí es donde muchos pacientes se sorprenden. Porque esperan medicaciones complejas o tratamientos prolongados y, en realidad, el objetivo es mucho más simple: devolver las partículas desplazadas a su lugar correcto.
Para conseguirlo se utilizan maniobras de reposicionamiento vestibular realizadas por profesionales entrenados.
Entre las más utilizadas encontramos:
- Maniobra de Epley.
- Maniobra de Semont.
- Maniobra de Lempert para el canal horizontal.
Estas técnicas permiten resolver los síntomas del VPPB en un porcentaje muy elevado de pacientes, a menudo tras una única sesión.
Es frecuente escuchar comentarios como: «No me puedo creer que haya mejorado tanto en tan poco tiempo».
En algunos casos puede ser recomendable complementar el tratamiento con rehabilitación vestibular. Especialmente cuando el paciente ha desarrollado inseguridad al caminar o miedo a determinados movimientos.
Además, un seguimiento adecuado permite detectar recaídas y actuar rápidamente si el problema vuelve a aparecer.
Vivir con VPPB: recuperar la confianza en los movimientos
Cuando los síntomas del VPPB desaparecen, muchos pacientes sienten algo más que alivio físico. Recuperan confianza.
Porque la verdadera carga de esta enfermedad no suele ser únicamente el vértigo. Es la incertidumbre que lo acompaña. Es dejar de moverte con naturalidad. Es pensar dos veces antes de girarte en la cama o levantar la vista hacia una estantería.
Por suerte, la mayoría de las personas vuelven a hacer vida completamente normal después del tratamiento. Recuperan sus rutinas, vuelven a practicar deporte, viajan, conducen y dejan de pensar constantemente en el equilibrio.
Como suele explicar el Dr. Mayo, entender el problema es el primer paso para dejar de temerlo. Y cuando el diagnóstico es correcto y el tratamiento funciona, algo cambia rápidamente: el mundo deja de girar y la tranquilidad vuelve poco a poco a ocupar su lugar.


