El Doctor Miguel Mayo explica por qué aparecen las otitis en la vuelta al cole, cómo prevenirlas y cuándo conviene consultar con el otorrinolaringólogo
Es un clásico de cada final de verano. Después de un período estival en el que muchos niños apenas han tenido catarros, las primeras semanas de clase suelen coincidir con la reaparición de infecciones respiratorias y, con ellas, de los problemas de oído. La otitis en la vuelta al cole es una de esas consultas recurrentes en los meses de septiembre y octubre para la que, a modo de consejo, deben estar prevenidas las madres y padres.
Lo cierto es que se trata de una situación que suele coger por sorpresa a las familias. Lo escuchamos en consulta de múltiples formas:
- «Ha estado todo el verano perfectamente y ha sido volver al colegio… y otra vez con dolor de oído».
- «En apenas un mes ya ha tenido dos otitis».
- «Pensábamos que se había acabado este problema, pero ha empezado el curso y han vuelto las infecciones».
No se trata de una casualidad. El regreso a las aulas supone un cambio muy importante para el sistema respiratorio de los niños. Vuelven a convivir muchas horas en espacios cerrados, aumenta el contacto con virus respiratorios y se multiplican los catarros.
Todo ello crea el escenario perfecto para que reaparezcan las otitis, especialmente en los niños más pequeños.
La buena noticia es que entender por qué ocurre permite prevenir muchos casos y detectar a tiempo cuándo una infección necesita valoración por parte del especialista. Porque una otitis ocasional entra dentro de lo esperable durante la infancia.
Sin embargo, cuando las infecciones se repiten una y otra vez, conviene averiguar qué está ocurriendo realmente.
Por qué aumentan las otitis en la vuelta al cole
El oído y la nariz mantienen una relación mucho más estrecha de lo que muchas personas imaginan. Ambos están comunicados por la trompa de Eustaquio, un pequeño conducto que permite ventilar el oído medio y equilibrar la presión en su interior.
En los niños, esta estructura todavía está en desarrollo. Es más corta, más estrecha y más horizontal que en los adultos, lo que facilita que cualquier inflamación de la nariz o la garganta termine afectando también al oído.
Y precisamente eso es lo que ocurre cuando empiezan los primeros catarros del curso.
El virus produce inflamación de las vías respiratorias superiores, la trompa de Eustaquio deja de funcionar correctamente y el oído medio comienza a acumular líquido. Ese líquido constituye un medio ideal para que aparezcan bacterias y termine desarrollándose una otitis.
Como explica el Dr. Miguel Mayo, especialista en Otorrinolaringología, «las otitis no aparecen porque el niño vaya al colegio, sino porque la convivencia favorece la circulación de virus respiratorios que alteran el funcionamiento normal del oído».
Por eso, las primeras semanas del curso suelen coincidir con un aumento muy evidente de estas consultas.
Escenarios de alerta
Existen niños especialmente predispuestos ante estos episodios de otitis en la vuelta al cole. Aquellos que ya han sufrido otitis recurrentes, presentan vegetaciones aumentadas de tamaño, padecen rinitis alérgica o acumulan líquido en el oído después de los catarros tienen muchas más probabilidades de volver a desarrollar una infección cuando comienza el curso escolar.
Y es precisamente en estos pacientes donde resulta especialmente importante realizar un seguimiento adecuado para evitar que un problema puntual termine convirtiéndose en una situación repetitiva que afecte a la audición, al descanso o incluso al rendimiento escolar.
Y aunque muchas familias asocian estas infecciones únicamente al inicio del curso, lo cierto es que el problema no suele ser el colegio en sí.
Lo que realmente aumenta es la exposición a virus respiratorios. Y cuanto mayor es el número de catarros, mayor es también la probabilidad de que el oído termine inflamándose. Por eso algunos niños parecen encadenar una infección tras otra durante los primeros meses del otoño.
Cómo reconocer una otitis y cuándo hay que consultar
No todas las otitis en la vuelta al cole se manifiestan de la misma forma. En los niños mayores, el síntoma más habitual es un dolor intenso de oído que suele aparecer de forma brusca y, con frecuencia, durante la noche. También puede acompañarse de fiebre, pérdida de audición temporal o sensación de oído taponado.
En cambio, en los más pequeños los signos pueden ser mucho menos evidentes.
Es habitual que el niño esté más irritable de lo normal, llore sin una causa aparente, duerma peor, se toque constantemente una oreja o rechace la alimentación, especialmente los lactantes, ya que la succión puede aumentar la presión dentro del oído y hacer que el dolor resulte más intenso.
Muchos padres describen situaciones muy parecidas:
- «Pensábamos que era otro catarro más hasta que empezó a llorar cada vez que se tumbaba».
- «No dejaba de tocarse la oreja y esa noche apenas pudo dormir».
- «Llevaba varios días resfriado y, de repente, apareció un dolor muy fuerte».
Ante estos síntomas, resulta recomendable consultar con el pediatra o con el otorrinolaringólogo para confirmar el diagnóstico y valorar el tratamiento más adecuado.
«No todos los dolores de oído corresponden a una otitis y, del mismo modo, no todas las otitis necesitan el mismo tratamiento. Una exploración permite confirmar el diagnóstico y evitar tanto complicaciones como el uso innecesario de antibióticos», detalla el Dr. Mayo.
Cómo reducir el riesgo de nuevas otitis durante el curso
Aunque no siempre es posible evitar una infección de oído, sí existen medidas que ayudan a disminuir el riesgo, especialmente en los niños con antecedentes de otitis repetidas.
Entre las principales recomendaciones para la prevención y tratamiento de la otitis destacan:
- Favorecer un correcto lavado de manos para reducir la transmisión de virus respiratorios.
- Mantener al día el calendario vacunal recomendado por el pediatra.
- Tratar adecuadamente la congestión nasal cuando aparece un catarro.
- Evitar la exposición al humo del tabaco.
- Vigilar la evolución de los niños que presentan alergias respiratorias o vegetaciones aumentadas de tamaño.
Además, cuando un niño sufre varias otitis a lo largo del año o mantiene líquido en el oído durante semanas, es importante realizar una valoración otorrinolaringológica.
En estos casos puede ser necesario estudiar si existe algún factor anatómico o funcional que esté favoreciendo las infecciones repetidas. Detectarlo a tiempo permite plantear el tratamiento más adecuado y evitar que la audición o el desarrollo del lenguaje puedan verse afectados.
Conclusión: una otitis puntual es frecuente, pero las repetidas merecen una valoración
Las otitis en la vuelta al cole forman parte de las infecciones más habituales de la infancia. El aumento de los catarros durante las primeras semanas de clase explica que muchos niños vuelvan a presentar dolor de oído después de un verano sin apenas problemas.
Sin embargo, cuando las infecciones se repiten con frecuencia, aparecen varios episodios en pocos meses o el niño mantiene dificultades para oír incluso después de superar el catarro, conviene consultar con un especialista.
Porque detrás de esas otitis recurrentes puede existir una alteración que requiere tratamiento y cuya detección precoz puede evitar problemas futuros.
En definitiva, volver al colegio supone también el regreso de muchos virus respiratorios. Conocer cómo afectan al oído y actuar desde los primeros síntomas es la mejor forma de proteger la salud auditiva de los más pequeños y ayudarles a afrontar el curso con normalidad.



