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Las infecciones dentales pueden causar sinusitis maxilar al extenderse desde los molares superiores al seno maxilar
El dolor de muelas y la sinusitis tienen más en común de lo que podrías pensar. Al menos un caso de sinusitis maxilar de cada diez está provocado por un problema dental.
El seno maxilar es la cavidad que está en el lateral de las fosas nasales, hacia lo que comúnmente llamamos mejillas. Justo debajo, están los molares superiores. Cuando algún problema dental causa una infección en esa zona, esta se puede extender a la cavidad paranasal, causando una sinusitis maxilar.
En estas situaciones, otorrinolaringólogos y odontólogos colaboran estrechamente para diagnosticar y tratar al paciente. En la mayoría de los casos, es necesario realizar una cirugía mínimamente invasiva para acabar con la infección. Así como solucionar el problema dental que originó la sinusitis.
La buena noticia es que, a diferencia de otras sinusitis crónicas, la sinusitis maxilar por infección dental tiene cura.
¿Qué es la sinusitis odontógena?
La sinusitis odontógena, o de origen dental, es una inflamación de la mucosa del seno maxilar causada por una infección originada en la cavidad bucal.
Una rápida definición de conceptos para situarnos:
- Rinitis y sinusitis: La primera es la inflamación de las fosas nasales y la segunda, de los senos paranasales. Cuando ocurren en conjunto, se denomina rinosinusitis.
- Senos paranasales: Espacios huecos situados alrededor de la nariz, que se encargan de humedecer y calentar el aire que respiramos. Existen cuatro pares de senos paranasales:
- Frontales: Situados en la frente, justo por encima de las cejas.
- Etmoidales: Dos conjuntos de pequeñas celdillas que se encuentran entre la nariz y el ojo.
- Esfenoidales: Son la parte más interna de los senos paranasales, ubicados tras los etmoidales, en el centro del cráneo.
- Maxilares: Situados a cada lado de la nariz, ocupan el espacio entre el ojo y la boca. Son los senos de mayor tamaño.
La sinusitis maxilar de origen dental se produce debido a una infección en una pieza dental, habitualmente los molares superiores, cuyas raíces se insertan en el suelo del seno maxilar.
La secreción de pus provocada por la infección dental se acumula dentro de la encía y traspasa al seno, causando su inflamación. Ocurre más a menudo de lo que puede parecer: Se estima que entre el 10% y el 40% de las rinosinusitis crónicas son odontógenas.
Síntomas de la sinusitis maxilar por infección dental
Los síntomas de la sinusitis maxilar odontógena suelen presentarse de forma unilateral. Como está causada por la infección en una pieza dental, afecta solamente a uno de los dos senos maxilares, el del lado de la cara donde esté el diente dañado.
Otro aspecto característico de la sinusitis odontógena es la percepción de mal olor debido a la presencia de bacterias bucales en el interior de la nariz. Los gérmenes más comunes en este tipo de infecciones malolientes son los estreptococos y los del género Prevotella y Fusobacterium.

Es habitual, también, tener dolor dental. No necesariamente muy localizado, ya que la infección se extiende por la encía, lo que puede hacer que los dientes adyacentes se vuelvan sensibles, sobre todo al tocarlos o al masticar.
Otros síntomas de la sinusitis maxilar de origen dental son los habituales de la sinusitis: sensación de presión y dolor en las mejillas, congestión y secreción nasal, dificultad para respirar, disminución del olfato…
Si te sientes identificado con estos síntomas, es conveniente que consultes con tu otorrinolaringólogo y tu odontólogo.
¿Qué problemas dentales pueden causar una sinusitis maxilar?
Las causas más frecuentes de la sinusitis maxilar odontógena son infecciones provocadas por caries profundas, endodoncias fallidas o incluso implantes dentales.
Las infecciones apicales, que se producen en la punta de la raíz del diente, son las que más tienden a perforar la fina barrera del seno maxilar.
Suelen generarse por una caries profunda que ha afectado al nervio, una fisura, un golpe en el diente o una endodoncia en la que no se limpió correctamente la pulpa infectada antes de sellar la pieza dental.
La gingivitis y la periodontitis, infecciones de las encías, también pueden provocar una sinusitis maxilar. Otra posible causa de infección son los dientes incluidos, los que no acaban de salir de la encía, como ocurre frecuentemente con las muelas del juicio.
En ocasiones infrecuentes, la sinusitis maxilar se desarrolla a consecuencia de un procedimiento médico, como la extracción de una muela superior o la colocación de un implante dental. Los síntomas pueden tardar meses, o incluso años, en aparecer, por lo que no siempre es fácil atar cabos entre causa y consecuencia.
Diagnóstico y tratamiento coordinados entre otorrino y odontólogo
La estrecha relación entre síntomas nasales y causas dentales hace imprescindible la colaboración de especialistas médicos en otorrinolaringología y odontología para tratar efectivamente la sinusitis maxilar odontógena.
El diagnóstico en la consulta del otorrinolaringólogo suele comenzar con una endoscopia nasal. La tomografía computarizada (TC) suele ser necesaria para observar el estado de inflamación de los senos paranasales y valorar la posible causa dental. Además de la prueba de imagen, se pueden tomar muestras de tejidos de los senos paranasales para comprobar la presencia de bacterias bucales.
La sinusitis odontógena es difícil de resolver solo con antibióticos, a pesar de ser una infección bacteriana. Más de la mitad de los casos requieren una cirugía endoscópica nasosinusal para resolver la sinusitis odontógena.
La endoscopia nasosinusal es un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza a través de las fosas nasales con una pequeña cámara. Se utiliza de forma habitual en la operación de sinusitis. Durante esta intervención, se accede directamente al seno maxilar afectado para desobstruirlo y limpiar la infección.
Por otro lado, se debe resolver la infección dental subyacente para evitar la reaparición de la sinusitis odontógena. Por ello, el otorrino trabaja en coordinación con el odontólogo, que aplicará el tratamiento dental adecuado en función de la causa específica.
Sin tratar, la sinusitis maxilar de origen dental puede causar complicaciones de gravedad, como meningitis, osteomielitis, trombosis del seno cavernoso o abscesos cerebrales.
No dudes en acudir a la consulta de otorrinolaringología si tienes un dolor continuo en la zona dental o en la zona facial, o una sinusitis crónica que no termina de mejorar.


