¿Síntoma o enfermedad? ¿Cómo se diagnostican? ¿Medicamentos o terapias? En este artículo repasamos algunas cuestiones que debe tener presente a la hora de abordar el tratamiento del vértigo
Tierra firme. Seguridad. Sensación de control y estabilidad. El ser humano ha sido diseñado biológicamente para poder dominar su cuerpo. Es un equilibrio muy delicado, que se rompe en ocasiones. Como en caos de vértigos, una patología que condiciona nuestra vida hasta límites insoportables. Es por eso que encontrar un tratamiento del vértigo se convierte en algo más que una obsesión para aquellas personas que lo sufren.
El vértigo es una patología muy frecuente. No entiende de edades ni de sexos. Aunque es más común en personas adultas, los vértigos afectan a niños y niñas, adolescentes… Su aparición puede deberse a múltiples causas. No solo físicas, sino también emocionales.
Transitar por este mundo con todo dando vueltas es una sensación desagradable. Literalmente insoportable cuando los mareos cervicales son muy agudos. Un trastorno que condiciona por completo tu día y actividad habitual, tu capacidad de ir a trabajar o al gimnasio, de pasear a la niña o incluso algo tan prosaico como ir al baño.
Llegados a este punto, quizás lo más oportuno sea empezar por el principio. ¿Qué son los vértigos? Pues por extraño que pueda parecer, no son una enfermedad en sí misma. Son un síntoma.
Un síntoma de patologías en el oído interno, de la enfermedad de Ménière, la neuritis vestibular o de alguna anomalía cerebral. Incluso de la migraña o un accidente cerebrovascular.
Es por eso que resulta crítico para el paciente determinar el tratamiento del vértigo desde un primer momento. Encontrar en definitiva la causa subyacente que genera esos incómodos y pertinaces mareos.
¿Qué desencadena los vértigos?
Existen multitud de factores y causas de los vértigos, pero entre las más comunes figuran estas tres:
- Alteraciones en el oído interno. Este órgano es el responsable del sentido del equilibrio. Cualquier problema en el mismo desencadena, en consecuencia, los mareos que las personas asociamos a los vértigos.
- Enfermedad de Ménière. Los profesionales médicos desconocen la causa exacta de esta enfermedad, pero sí saben que en ocasiones tiene su origen en una elevada presión en el oído interno o en un trastorno autoinmune. En cualquier caso, lo que sí está confirmado es que esta patología se caracteriza por ataques de vértigo, pérdida de audición y tinnitus o acúfenos.
- Neuritis vestibular. En este caso, los mareos se desencadenan por una inflamación del nervio vestibular. Esta alteración envía señales desde el oído interno al cerebro y acaba por generar esos problemas recurrentes entre los pacientes. La neuritis vestibular puede ser desencadenada por infecciones virales, como el virus del herpes zóster o el virus de la varicela-zóster, así como por otras causas como traumatismos en la cabeza, enfermedades autoinmunes o problemas circulatorios.
- Migraña vestibular. Es una forma de migraña que se caracteriza por episodios de vértigo recurrente o sensación de mareo, que pueden ir acompañados de otros síntomas típicos de la migraña, como dolor de cabeza, sensibilidad a la luz y al sonido, náuseas y vómitos.
¿Cómo diagnosticar los vértigos?
El punto de inflexión para abordar el tratamiento del vértigo es, en pura lógica, realizar un diagnóstico lo más preciso posible de las causas que subyacen. Para lograrlo, el paciente debe someterse a una evaluación médica completa.
Un profesional con experiencia en la materia debe realizar un historial clínico y un examen físico detallado del paciente. Un examen que ha de prestar especial atención en la revisión del oído interno y el sistema nervioso, lo que comúnmente se conoce como exploración otoneurológica.
A partir de ahí, existe una gran variedad de pruebas a para determinar el tratamiento del vértigo en función del cuadro que presenta el o la paciente:
- Exámenes de audición.
- Pruebas de equilibrio, posicionales y evaluación del nistagmo con videonistagmografía.
- Resonancias magnéticas para evaluar el cerebro, el conducto auditivo interno o el sistema vestibular.
- Test de Halmagyi o el vHIT. En esta prueba diagnóstica, el otorrinolaringólogo moviliza con dinamismo la cabeza del paciente en ciertos ángulos en las 3 dimensiones del espacio para observar la respuesta ocular a dichos movimientos.
Estas pruebas pueden complementarse con análisis calóricos, sacádicos, y otros como el vHIT o los Potenciales Evocados Miogénicos Vestibulares (VEMP´s).
Tratamiento del vértigo, medicamentos
Dependiendo de la causa de los mareos y vértigos, podemos recurrir a determinados medicamentos que han resultado útiles para mejorar los síntomas.
Entre los principales fármacos que se dispensan en la actualidad se encuentran los siguientes:
- Antivertiginosos y Antieméticos. Se trata de compuestos con efecto sedante sobre el sistema vestibular y que se recetan para tratar de atenuar efectos como las náuseas y la sensación de giro de objetos desencadenados por los vértigos. Es importante entender en este caso que estos fármacos no tratan la causa subyacente, sino que únicamente contienen los síntomas derivados de la misma.
- Betahistina. Asociado al tratamiento de la enfermedad de Ménière, la betahistina equilibra el flujo sanguíneo en el oído interno, lo que en última instancia permite a muchos pacientes recuperar el equilibrio y desterrar los odiosos mareos. Efecto similar tiene el ginkgo biloba, extracto también muy utilizado en cuadros de vértigo.
- Diuréticos. Al igual que el fármaco anterior, diuréticos como la hidroclorotiazida se administran a determinados pacientes que padecen la enfermedad de Ménière. El objetivo del tratamiento es el mismo: aliviar la presión del líquido en el oído interno.
- Corticosteroides. En casos muy concretos, los profesionales médicos recetan prednisona y otros corticosteroides para tratar el vértigo. ¿Por qué? Principalmente, porque aprecian síntomas de una de una inflamación como causa subyacente y recurren a estos fármacos para contenerla. Los corticoides también se utilizan en la actualidad directamente inyectados en el tímpano. Un procedimiento seguro e indoloro realizado en la consulta.
- Medicamentos para tratar la Migraña. Los compuestos específicos para la migraña pueden resultar de utilidad si el médico determina que la patología puede ser la causa de la aparición de los mareos y otros síntomas.
Terapias dirigidas a tratar los vértigos
Aunque los medicamentos son de uso más extendido, para tratar los síntomas a corto plazo, existen algunas terapias que pueden ayudar en este camino y, lo que es más importante, llegar a aportar soluciones curativas en algunos casos. Estas terapias deben realizarse por otorrinolaringólogos capaces de identificar la causa del vértigo.
Entre las más frecuentes se encuentran estas:
- Maniobras de reposición de otolitos. Maniobras como la de Epley son efectivas para tratar el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), una de las causas más comunes de vértigo. En síntesis, esta maniobra recoloca los cristales del oído interno hasta que se posicionan en un punto que no desencadena los clásicos mareos. Para poder utilizar esta técnica, se debe conocer la localización exacta del VPPB, por lo que es necesario consultar al otorrinolaringólogo.
- Terapia de Rehabilitación Vestibular (TRV). Se trata de un tipo de técnica utilizada para fortalecer el sistema vestibular. En casos de vértigo o inestabilidad, puede convertirse en una ayuda para mejorar el equilibrio del paciente y atenuar los efectos de los vértigos.
- Cambios en el estilo de vida. Comúnmente utilizado en diversas patologías, los buenos hábitos de vida también resultan altamente efectivos para tratar abordar estos problemas. En el caso del vértigo Ménière, por ejemplo, se aconseja a los pacientes una dieta baja en sal, respetar un mínimo de horas de sueño y evitar el alcohol y la cafeína para atenuar la aparición de los mareos. Lo mismo sucede en casos de migraña vestibular.
En definitiva, el diagnóstico y tratamiento del vértigo es un proceso complejo en el que resulta crítica la evaluación y seguimiento médico personalizado. Un acompañamiento que ayudará a crear una hoja de ruta para combatir sus síntomas y consecuencias.


