Los mareos o el vértigo en el embarazo pueden tener múltiples causas. El descenso de la presión arterial, la disminución del azúcar en sangre o los problemas en el oído son algunas de ellas
Quedarse embarazada puede producir múltiples síntomas como náuseas, vómitos, fatiga, hinchazón de las piernas, aumento de las ganas de orinar y… ¿mareos? ¿Es el vértigo en el embarazo algo preocupante o un síntoma más de este nuevo estado? ¿Qué causas podría haber detrás? ¿Entraña algún tipo de peligro? ¿Es posible prevenirlo de alguna manera?
La sensación de mareo o vértigo en el embarazo no es una manifestación inusual. Especialmente durante el primer trimestre, cuando el cuerpo de la mujer todavía se está adaptando a estos cambios. Pero realmente puede aparecer en cualquier momento de la gestación.
Si bien no es agradable, no suele ser un problema grave. Siempre y cuando, evidentemente, la madre no pierda el conocimiento. Ahora bien, ¿por qué se originan estos síntomas en el embarazo?
Los mareos, la debilidad y la pérdida de equilibrio pueden estar ocasionados por multitud de motivos. Tan pronto aparecen, es de vital importancia consultarlo con un profesional de la salud, que ahondará en su etiología y descubrir si detrás se oculta alguna enfermedad más severa.
Repasemos, entonces, las causas de mareo y vértigo en el embarazo más comunes.
Una bajada de la tensión arterial… ¿o del azúcar?
Desde el momento de la concepción, el organismo de la madre comienza a producir diferentes hormonas. Con el objetivo de proporcionar el volumen de sangre necesario al bebé, algunas de ellas provocan una relajación y un ensanchamiento de los vasos sanguíneos.
A pesar de que el cuerpo no tarda en adaptarse, tampoco es extraño que este fenómeno desencadene un descenso de la presión arterial y una disminución del flujo sanguíneo hacia el cerebro de forma ocasional, lo que se podría traducir en la aparición de mareos o aturdimiento.
En otras ocasiones, el mareo o vértigo en el embarazo está causado por una reducción de los niveles de azúcar en la sangre. Durante la gestación, el cuerpo de la mujer aumenta los requerimientos nutricionales con el fin de desarrollar correctamente al feto.
Otras causas del vértigo en el embarazo
La disminución de la tensión arterial y del azúcar en sangre suelen aparecer, sobre todo, en los primeros meses. No obstante, a veces los mareos o el vértigo en el embarazo se presentan en la etapa final. Y si vienen acompañados de palpitaciones, dolor de cabeza o una visión borrosa, náuseas y vómitos (un signo preocupante), sentirse mareada y desmayarse podrían alertar de la preeclampsia. Esta enfermedad está causada por una subida sustancial de la presión arterial de la madre, y sus riesgos no son menores.
Los hijos o hijas tienen un mayor riesgo de nacer de forma prematura o con un tamaño inferior al habitual. La madre podría desarrollar enfermedades cardiovasculares y hepáticas o, si no se inicia un tratamiento, sufrir convulsiones. Esta situación se denomina eclampsia y podría llegar a provocar la muerte.
Con el fin de detectar estas patologías cuanto antes, los doctores suelen medir la presión arterial de la mujer y comprobar si hay un exceso de los niveles de proteína en su orina o una reducción de las plaquetas en su sangre: dos de las señales de alarma más comunes de esta enfermedad.

Otra de las posibles causas de mareo o vértigo en el embarazo es la anemia por deficiencia de hierro. Este mineral es clave para la producción de hemoglobina, una sustancia de los glóbulos rojos esencial para el transporte de oxígeno, y de otros procesos fisiológicos del cuerpo.
Conforme el bebé aumenta de tamaño, sus demandas de oxígeno también se incrementan, lo que requiere un aumento del consumo de hierro en la dieta. Si sus niveles son bajos, la madre podría marearse con más facilidad, a la vez que crece el riesgo de parto prematuro o de que el hijo o la hija tenga un peso bajo al nacer.
¿Vértigo central o periférico?
Otra de las explicaciones es que la mujer padezca problemas de vértigo o mareos cervicales. En función de su origen, es posible distinguir dos grandes clases: el vértigo periférico y el vértigo central.
En el vértigo periférico, la raíz del problema se halla en el oído interno o en el nervio vestibular, el encargado del equilibrio. Además de una sensación de movimiento irreal, las personas afectadas pueden experimentar pérdida de audición o acúfenos.
La causa más frecuente es el vértigo posicional paroxístico benigno, aunque también puede desarrollarse como consecuencia de la enfermedad de Ménière, la neuritis vestibular o la laberintitis. En estos casos, es el especialista en Otorrinolaringología quien está a cargo del tratamiento.
El vértigo central, más inusual, no surge en el oído, sino en el cerebro o cerebelo. Al tratarse de un problema neurológico, puede estar acompañado de síntomas como dolores de cabeza, visión doble o problemas para tragar entre otros. Se trata de una situación urgente que debe ser detectada y tratada con la mayor brevedad posible.
Cómo prevenir el vértigo en el embarazo
Cuando las pacientes sospechan que pueden padecer vértigo en el embarazo, deben acudir con prontitud a la consulta de un especialista. Allí, los doctores llevarán a cabo una serie de pruebas para detectar el problema de fondo y así recetar el tratamiento más adecuado para hacerle frente.
De todas maneras, se han identificado un conjunto de recomendaciones que podrían servir de ayuda para esquivar la aparición de los mareos.
Para comenzar, hay que evitar a la hora de levantarse, debe realizarse lentamente, intentando esquivar los cambios bruscos y repentinos en la posición para que la presión arterial consiga adaptarse a las diferentes posiciones corporales.
Es conveniente comer y beber con regularidad, prestando especial atención a la ingesta de hierro. Asimismo, se deben evitar los baños a temperaturas muy elevadas y los sitios excesivamente calurosos, vistiendo con ropa suelta en el día a día.
Unas medidas que, combinadas con el tratamiento pautado por los especialistas, contribuyen a minimizar los riesgos y a impedir la aparición de mareos o vértigo en el embarazo.


