Voz ronca después del verano: por qué ocurre

Vista de una mujer que tiene la voz ronca después del verano

¿Notas la voz ronca después del verano? El aire acondicionado, la deshidratación o el sobreesfuerzo vocal pueden estar detrás. Descubre cuándo una ronquera necesita valoración por el otorrino

Volvemos de vacaciones, recuperamos los horarios habituales, regresan las reuniones, las llamadas, las clases… y algunas personas descubren que también vuelven a la rutina con un compañero inesperado: una voz más áspera, débil o ronca de lo habitual. Tener la voz ronca después del verano es relativamente frecuente. Y no siempre aparece después de haber gritado en un concierto o de una noche especialmente intensa.

A veces, simplemente notamos que necesitamos hacer más esfuerzo para hablar, que la voz se cansa antes o que aquel tono que teníamos al comenzar las vacaciones ya no suena exactamente igual. En consulta, es frecuente escuchar este tipo de testimonios:

  • «Por la mañana estoy bastante bien, pero a medida que hablo voy perdiendo la voz».
  • «Desde las vacaciones noto la garganta seca y tengo que aclararme la voz continuamente».
  • «He vuelto al trabajo y después de varias reuniones termino prácticamente afónico».

Son situaciones habituales y pueden tener explicaciones muy diferentes.

Durante el verano sometemos nuestra voz a numerosos cambios. Hablamos más en ambientes ruidosos, modificamos horarios, pasamos constantemente del calor al aire acondicionado, bebemos menos agua de la que creemos y, en algunos casos, aumentamos el consumo de alcohol o tabaco.

Cuando llega septiembre y recuperamos de golpe una elevada exigencia vocal, especialmente en determinadas profesiones, esas pequeñas alteraciones pueden hacerse mucho más evidentes.

La mayoría son pasajeras. Pero no todas. Por eso, cuando aparece una voz ronca después del verano, resulta importante prestar atención a su evolución y, sobre todo, a cuánto tiempo permanece.

Por qué podemos tener la voz ronca después del verano

Nuestra voz se produce gracias a un mecanismo extraordinariamente preciso. Al expulsar el aire desde los pulmones, este atraviesa la laringe y hace vibrar las cuerdas vocales. Para que el sonido sea limpio y podamos hablar sin esfuerzo, esa vibración debe producirse de manera coordinada.

El problema aparece cuando las cuerdas vocales están inflamadas, irritadas, excesivamente secas o sometidas a un esfuerzo superior al habitual. Y durante las vacaciones se pueden reunir varios de estos factores al mismo tiempo. ¿La consecuencia? Voz ronca después del verano.

Pensemos, por ejemplo, en una situación muy común: una cena de verano en una terraza llena de gente y con música de fondo. Sin darnos cuenta empezamos a elevar la intensidad de la voz para que los demás puedan escucharnos. Si la conversación dura varias horas, nuestras cuerdas vocales terminan realizando un esfuerzo considerable.

Ahora multipliquemos esa situación por varias noches, fiestas, conciertos, celebraciones o encuentros con amigos. El resultado puede ser una sobrecarga vocal que no siempre desaparece inmediatamente.

Como explica el Dr. Miguel Mayo, especialista en otorrinolaringología y patologías de la voz, «muchas personas no son conscientes del esfuerzo que realizan para hablar cuando existe ruido ambiental. Elevamos la voz de forma automática y, si esta situación se repite durante horas o varios días, las cuerdas vocales pueden terminar acusándolo».

El aire acondicionado también puede influir

Existe además otro protagonista habitual del verano: el aire acondicionado. Pasamos de temperaturas elevadas en el exterior a habitaciones, oficinas, coches, restaurantes o centros comerciales refrigerados durante horas.

El problema no es únicamente la temperatura. El aire acondicionado puede reducir la humedad ambiental y favorecer la sequedad de las mucosas. Y las cuerdas vocales necesitan una hidratación adecuada para vibrar correctamente.

Por eso algunas personas sienten la garganta seca, necesitan carraspear constantemente o perciben una voz más áspera después de pasar muchas horas en espacios climatizados.

Si además bebemos poca agua, dormimos con el aire acondicionado funcionando toda la noche o respiramos habitualmente por la boca debido a una congestión nasal, la sensación puede intensificarse y derivar en ese episodio de voz ronca después del verano.

Pero hay otro momento especialmente delicado para nuestra voz: la vuelta a la rutina.

Profesores, comerciales, abogados, sanitarios, trabajadores de atención al público, entrenadores, periodistas o cualquier profesional que utilice la voz como herramienta de trabajo puede pasar de unas semanas de relativa tranquilidad vocal a hablar durante varias horas cada día.

Es como volver a correr después de semanas sin entrenar y pretender mantener desde el primer día el mismo ritmo.

La voz también necesita adaptación. Y cuando ese regreso se produce después de un verano en el que ya existía cierta irritación o sobrecarga, la ronquera puede aparecer con mucha facilidad.

Sin embargo, atribuir cualquier voz ronca después del verano al aire acondicionado o al exceso de conversación puede llevarnos a pasar por alto otras causas. Una ronquera persistente no debería normalizarse.

Porque la voz puede cambiar por algo tan sencillo como una irritación pasajera, pero también puede estar avisándonos de que existe un problema en las cuerdas vocales que conviene estudiar.

Qué puede esconderse detrás de una voz ronca que no desaparece

Una infección respiratoria o una laringitis pueden provocar cambios temporales en la voz. Lo habitual es que, a medida que desaparece la inflamación, recuperemos progresivamente nuestra voz habitual.

Pero existen otras posibles causas. El uso excesivo o inadecuado de la voz puede favorecer la aparición de lesiones benignas en las cuerdas vocales, como nódulos en las cuerdas vocales o pólipos. También pueden intervenir el reflujo, el tabaco y otros irritantes, determinados problemas neurológicos o diferentes alteraciones de la propia laringe.

Incluso el hábito de carraspear continuamente puede acabar convirtiéndose en parte del problema.

Cuando sentimos algo en la garganta, nuestra reacción instintiva es aclararnos la voz. Lo hacemos una vez, después otra y, casi sin darnos cuenta, podemos repetirlo decenas de veces durante el día. Ese contacto repetido y brusco entre las cuerdas vocales puede aumentar la irritación.

Por eso es importante observar cómo evoluciona la voz ronca después del verano y no limitarse a intentar «forzar» la voz para que vuelva a sonar como antes.

Como explica el Dr. Miguel Mayo, «la ronquera es un síntoma, no un diagnóstico. Cuando se mantiene en el tiempo, debemos averiguar qué está modificando la vibración normal de las cuerdas vocales».

Cuándo deberíamos consultar por una voz ronca después del verano

Una de las preguntas más frecuentes es cuánto tiempo podemos esperar antes de preocuparnos. Una ronquera asociada a un catarro, a una noche de sobreesfuerzo vocal o a una irritación puntual suele mejorar progresivamente. La situación cambia cuando pasan las semanas y la voz continúa alterada, por ejemplo, en esos casos de voz ronca después del verano.

La situación debe ser valorada especialmente si no encontramos una explicación clara. En esos casos, conviene solicitar valoración médica si la ronquera persiste durante varias semanas, se repite con frecuencia o afecta de manera significativa al trabajo o a la vida cotidiana.

También merece una valoración más precoz si aparecen otros síntomas, como:

  • Dolor o dificultad al tragar.
  • Sensación persistente de cuerpo extraño en la garganta.
  • Dificultad para respirar.
  • Pérdida completa de la voz sin una causa evidente.
  • Sangre al toser.
  • Un bulto en el cuello.
  • Dolor de oído persistente asociado a la alteración de la voz.

En personas fumadoras, además, una disfonía persistente requiere especial atención.

La exploración de la laringe permite observar directamente cómo se encuentran las cuerdas vocales y comprobar cómo se mueven durante la fonación. De esta forma es posible diferenciar una simple inflamación de otros problemas que puedan necesitar tratamiento específico.

Imagen de un hombre agarrándose la garganta al padecer de voz ronca después del verano

Cómo recuperar la voz después de las vacaciones

Cuando el origen de la voz ronca después del verano es una sobrecarga o irritación leve, algunos cambios cotidianos pueden ayudar mucho. El primero parece evidente, pero con frecuencia se olvida: hidratarse correctamente.

Beber agua de manera regular ayuda a mantener una adecuada hidratación de las mucosas. También es recomendable evitar ambientes excesivamente secos y utilizar el aire acondicionado con moderación.

Además, conviene reducir durante unos días las situaciones que obligan a competir con el ruido ambiental. Si estamos en un restaurante lleno de gente y tenemos que elevar continuamente la voz para mantener una conversación, nuestras cuerdas vocales están trabajando mucho más de lo que percibimos.

Y hay otro error frecuente: susurrar pensando que así estamos descansando la voz. El susurro no necesariamente supone un descanso adecuado y puede generar una tensión innecesaria. Cuando existe una sobrecarga vocal, suele resultar más útil reducir el tiempo de conversación, hablar con una intensidad cómoda y evitar forzar el sonido.

Para quienes utilizan profesionalmente la voz, además, la prevención resulta especialmente importante. Profesores, cantantes, comerciales, abogados o profesionales sanitarios pueden beneficiarse de aprender técnicas de higiene y uso eficiente de la voz y, cuando existe una alteración, de una valoración especializada que determine si es necesario tratamiento médico, logopédico o ambos.

Conclusión: escucha también los cambios de tu voz

Tener la voz ronca después del verano puede ser simplemente la consecuencia de varias semanas de calor, aire acondicionado, ambientes ruidosos, menor hidratación y un uso diferente de nuestra voz.

Y con la vuelta al trabajo o a las clases, el aumento repentino de la exigencia vocal puede terminar de hacer visible el problema. En muchos casos bastarán unos días de cuidados y un uso más razonable de la voz para notar una mejoría.

Pero cuando la ronquera permanece, reaparece continuamente o se acompaña de otros síntomas, no deberíamos acostumbrarnos a ella.

La voz forma parte de nuestra identidad y, para muchas personas, también es una herramienta imprescindible de trabajo. Un cambio persistente merece ser escuchado, literalmente.

Volver de vacaciones con la voz algo cansada puede ser normal. Seguir sin recuperar nuestra voz habitual varias semanas después es una buena razón para averiguar qué está ocurriendo.

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