El calor, la sequedad y el aire acondicionado favorecen el sangrado de nariz en verano. El Dr. Mayo explica cómo prevenir las hemorragias nasales
El sangrado de nariz en verano es mucho más frecuente de lo que muchas personas imaginan. Basta con que suban las temperaturas para que aumenten las consultas de pacientes que, de repente, empiezan a notar pequeñas hemorragias nasales sin haber sufrido ningún golpe ni tener un problema de salud aparente.
La escena suele repetirse una y otra vez durante los meses de julio y agosto:
- «Estaba tranquilamente en casa y, de repente, empecé a sangrar por la nariz».
- «Este verano ya me ha pasado varias veces y nunca antes me ocurría».
- «Solo me sangra cuando hace muchísimo calor».
La verdad es que existe una explicación médica para todo ello.
Aunque muchas personas piensan que el calor es el responsable directo del sangrado, en realidad intervienen varios factores al mismo tiempo. Las altas temperaturas, la baja humedad ambiental, el uso continuado del aire acondicionado y la sequedad de las mucosas crean el escenario perfecto para que aparezcan pequeñas hemorragias nasales, también conocidas como epistaxis.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, estas hemorragias no revisten gravedad. Sin embargo, cuando el problema se repite con frecuencia o el sangrado es abundante, conviene averiguar cuál es la causa.
Porque una cosa es que el verano favorezca estos episodios y otra muy distinta asumir que son completamente normales.
Por qué aumenta el sangrado de nariz en verano
Para entender por qué el sangrado de nariz en verano es tan habitual, primero hay que fijarse en cómo funciona el interior de la nariz.
La mucosa nasal está formada por un tejido extremadamente fino y muy rico en pequeños vasos sanguíneos. Su función consiste en humidificar, calentar y filtrar el aire que respiramos antes de que llegue a los pulmones.
Es una estructura sorprendentemente eficaz, pero también muy delicada. Podríamos compararla con la superficie de una hoja muy fina. Mientras permanece hidratada conserva toda su elasticidad. Sin embargo, cuando pierde humedad, se vuelve mucho más frágil y cualquier pequeño roce puede dañarla.
Eso es precisamente lo que ocurre durante el verano.
Las altas temperaturas favorecen la evaporación de la humedad de las mucosas. A esto se suma el uso continuo del aire acondicionado, que seca todavía más el ambiente, y la exposición prolongada al sol o al viento, especialmente en zonas de playa.
Como explica el Dr. Miguel Mayo, especialista en Otorrinolaringología, «el problema no suele ser únicamente el calor. Es la combinación de altas temperaturas, sequedad ambiental y fragilidad de la mucosa nasal lo que favorece que aparezcan pequeñas hemorragias».
Y es que la nariz necesita mantenerse bien hidratada para cumplir correctamente su función.
Un acto cotidiano que altera la situación
Cuando esa protección natural disminuye, basta un simple estornudo, sonarse con algo más de fuerza o incluso rascarse ligeramente la nariz para que alguno de esos pequeños vasos sanguíneos se rompa.
Por eso el sangrado de nariz en verano aparece muchas veces sin previo aviso y en situaciones completamente cotidianas.
Hay personas que comienzan a sangrar mientras pasean por la calle. Otras al levantarse por la mañana. Incluso algunos pacientes cuentan que el episodio aparece simplemente al inclinarse para recoger algo del suelo.
Todos estos casos tienen algo en común: una mucosa especialmente vulnerable que necesita muy poco para empezar a sangrar.
Esa mayor fragilidad explica también por qué algunas personas sufren pequeños episodios de sangrado una sola vez durante el verano, mientras que otras repiten la misma situación varias veces a lo largo de la estación.
Y es precisamente ahí donde surge otra pregunta muy habitual en consulta: ¿es normal que la nariz sangre con tanta facilidad cuando hace calor o puede haber algún problema detrás?
Cuándo el sangrado de nariz en verano deja de ser una simple molestia
En la mayoría de los casos, el sangrado de nariz en verano tiene un origen benigno y desaparece con medidas sencillas. Sin embargo, eso no significa que todos los episodios deban restarse importancia.
Hay determinadas circunstancias que justifican una valoración por parte del otorrinolaringólogo.
Por ejemplo, cuando el sangrado aparece de forma muy repetida, cuesta detenerlo o se acompaña de otros síntomas como obstrucción nasal persistente, dolor o sensación de ocupación dentro de la nariz.
También merece la pena consultar cuando las hemorragias afectan de forma importante a la calidad de vida. Muchos pacientes cuentan situaciones muy parecidas.
- «Siempre llevo pañuelos encima porque nunca sé cuándo me va a volver a sangrar».
- «Me preocupa salir a caminar cuando hace mucho calor».
- «En vacaciones me ha ocurrido varias veces mientras estaba comiendo en una terraza».
La verdad es que, aunque la mayoría de estos episodios no revisten gravedad, sí pueden convertirse en una fuente constante de preocupación.
Además del calor y la sequedad, existen otros factores que favorecen la aparición de una epistaxis durante el verano. Entre los más habituales encontramos:
- Ambientes con baja humedad.
- Uso prolongado del aire acondicionado.
- Rinitis alérgica.
- Sonarse la nariz con frecuencia.
- Manipulación repetida del interior de la nariz.
- Determinados tratamientos anticoagulantes o antiagregantes.
- Fragilidad de los vasos sanguíneos, especialmente en niños y personas mayores.
«Cuando un paciente presenta hemorragias nasales repetidas, el objetivo no debe limitarse a detener el sangrado. También es importante identificar qué está favoreciendo que esos vasos sanguíneos se rompan con tanta facilidad», detalla el Dr. Mayo.
Porque muchas veces el calor simplemente actúa como desencadenante de un problema que ya existía previamente.
Cómo prevenir el sangrado de nariz en verano
La buena noticia es que muchas de estas hemorragias pueden prevenirse con medidas muy sencillas. No se trata únicamente de actuar cuando aparece el sangrado, sino de cuidar la mucosa nasal para que conserve su capacidad natural de protección durante los meses más calurosos.
Las recomendaciones que suelen ofrecer mejores resultados incluyen:
- Mantener una buena hidratación durante todo el día.
- Evitar temperaturas excesivamente bajas cuando se utiliza aire acondicionado.
- Realizar lavados nasales con suero fisiológico cuando exista sensación de sequedad.
- No introducir los dedos ni objetos en el interior de la nariz.
- Sonarse con suavidad, evitando maniobras bruscas.
- Utilizar tratamientos específicos cuando el especialista los considere necesarios.
Y si, a pesar de estas medidas, aparece una hemorragia, conviene recordar algo muy importante. Todavía es frecuente ver a personas que inclinan la cabeza hacia atrás para intentar detener el sangrado. Sin embargo, esa no es la maniobra recomendada.
Lo adecuado consiste en inclinar ligeramente la cabeza hacia delante y comprimir la parte blanda de la nariz durante varios minutos de forma continua.
En la mayoría de las ocasiones, esta medida resulta suficiente para controlar el episodio.
Conclusión: cuidar la nariz también forma parte del verano
El sangrado de nariz en verano es una consulta muy frecuente en Otorrinolaringología y, en la mayoría de los casos, está relacionado con la combinación de calor, sequedad ambiental y fragilidad de la mucosa nasal.
Aunque suele tratarse de un problema benigno, las hemorragias repetidas nunca deberían normalizarse.
Cuando la nariz sangra con frecuencia, cuando los episodios son abundantes o cuando aparecen otros síntomas asociados, conviene realizar una valoración especializada para identificar la causa y evitar que el problema siga repitiéndose.
Porque una nariz sana no solo sirve para respirar mejor. También protege las vías respiratorias, acondiciona el aire que inhalamos y actúa como una de las primeras barreras de defensa de nuestro organismo.
Y durante el verano, cuando el calor pone a prueba ese delicado equilibrio, cuidarla un poco más puede marcar una gran diferencia.



