El calor, la congestión nasal y el aire acondicionado pueden influir en los ronquidos. Analizamos por qué roncar más en verano es tan frecuente y cuándo conviene consultar
Roncar más en verano es con frecuencia una de esas situaciones que sorprende a quien la vive. Hay personas que apenas roncan durante el resto del año y, sin embargo, cuando llegan las noches calurosas empiezan a hacerlo con mucha más intensidad. Otras personas ya convivían con este problema, pero notan que durante las vacaciones los ronquidos empeoran claramente.
Las teorías que manejan instintivamente los pacientes son recurrentes: que si es cosa del calor, que si el aire acondicionado… Lo cierto es que no se trata de una simple casualidad.
Durante el verano cambian muchos factores que influyen directamente sobre la respiración mientras dormimos. El calor, la congestión nasal, el uso del aire acondicionado, las alergias estacionales e incluso algunos cambios en nuestros hábitos pueden favorecer que los ronquidos aumenten.
Eso no significa que el verano sea el verdadero culpable.
Más bien actúa como un escenario en el que determinadas alteraciones respiratorias se hacen mucho más evidentes. Y precisamente por eso merece la pena entender qué está ocurriendo.
Porque, en algunos casos, roncar más en verano es únicamente una molestia pasajera. Pero en otros puede ser la primera señal de un problema respiratorio del sueño que conviene estudiar.
Por qué el verano favorece los ronquidos
Cuando pensamos en el verano solemos asociarlo con vacaciones, playa y noches cálidas. No obstante, para nuestro aparato respiratorio supone un periodo de cambios constantes.
Pasamos del calor intenso de la calle al aire acondicionado de la oficina, del coche o del dormitorio. Dormimos con las ventanas abiertas, respiramos aire más seco y muchas personas presentan una congestión nasal que aparece o empeora durante estas semanas.
Todo ello modifica la forma en que respiramos durante la noche.
La nariz tiene una función fundamental: filtrar, humidificar y acondicionar el aire antes de que llegue a la garganta.
Cuando esa función se altera porque existe congestión nasal, desviación del tabique, hipertrofia de cornetes o una rinitis alérgica, muchas personas terminan respirando por la boca mientras duermen. Y ahí comienzan los problemas.
Al respirar por la boca, el paso del aire modifica el comportamiento de los tejidos blandos de la garganta y favorece su vibración. Ese sonido es, precisamente, el ronquido.
Como explica el Dr. Miguel Mayo, especialista en trastornos respiratorios del sueño, «muchos pacientes atribuyen el aumento de los ronquidos únicamente al calor, cuando en realidad el verano pone de manifiesto problemas respiratorios que ya existían previamente».
Por eso, cuando alguien empieza a roncar más en verano, no basta con culpar a las altas temperaturas. También conviene analizar cómo está respirando realmente durante la noche.
Qué factores hacen que algunas personas ronquen más en verano
No todas las personas responden igual al calor. Mientras algunas apenas perciben diferencias, otras experimentan un empeoramiento muy evidente de los ronquidos durante los meses estivales.
Entre los factores que con más frecuencia favorecen esta situación encontramos:
- Congestión nasal provocada por alergias o rinitis.
- Uso continuado del aire acondicionado.
- Respiración habitual por la boca.
- Deshidratación y sequedad de las mucosas.
- Aumento del consumo de alcohol durante las vacaciones.
- Cambios en los horarios y en la calidad del sueño.
La verdad es que estos factores suelen actuar de forma conjunta. Por ejemplo, una persona con una ligera desviación del tabique nasal puede respirar aceptablemente durante el invierno. Sin embargo, cuando se suma el aire acondicionado, la sequedad ambiental y una congestión propia del verano, esa dificultad respiratoria aumenta y los ronquidos se vuelven mucho más intensos.
Muchos pacientes lo explican exactamente así:
- «Durante el resto del año apenas me dicen nada, pero en vacaciones mi pareja no puede dormir».
- «Solo me pasa cuando hace mucho calor».
- «En verano siempre acabo durmiendo con la boca abierta».
Es esa respiración oral mantenida la que explica buena parte del problema. Y aunque muchas personas piensan que todo volverá a la normalidad cuando termine el verano, no siempre ocurre así.
En realidad, las noches calurosas actúan muchas veces como una especie de «prueba de esfuerzo» para la vía respiratoria. Si existe una obstrucción nasal o una alteración que ya dificultaba el paso del aire, el calor simplemente hace que el problema resulte mucho más evidente.
Por eso es importante prestar atención no solo al ruido del ronquido, sino también a todo lo que ocurre alrededor de él.
Cuándo roncar más en verano puede ser una señal de alerta
No todos los ronquidos tienen el mismo significado. Hay personas que roncan de forma ocasional cuando están muy cansadas, después de consumir alcohol o durante un proceso catarral.
En estos casos, lo habitual es que el problema desaparezca cuando desaparece el factor desencadenante.
Sin embargo, cuando alguien empieza a roncar más en verano de forma persistente o los ronquidos se acompañan de otros síntomas, conviene realizar una valoración médica.
Especialmente si aparecen situaciones como:
- Pausas respiratorias durante el sueño observadas por la pareja.
- Sensación de sueño poco reparador.
- Somnolencia durante el día.
- Despertares frecuentes.
- Dolor de cabeza al levantarse.
- Sequedad intensa de boca cada mañana.
En consulta escuchamos con frecuencia comentarios como estos:
- «Mi pareja dice que dejo de respirar durante unos segundos».
- «Duermo ocho horas, pero me levanto igual de cansado».
- «En verano los ronquidos son mucho más fuertes y, además, noto que descanso peor».
La verdad es que estos síntomas pueden indicar que detrás de los ronquidos existe un trastorno respiratorio del sueño, como la apnea obstructiva, una patología que afecta a la calidad del descanso y que también puede tener consecuencias sobre la salud cardiovascular y metabólica.
«El ronquido no siempre es un problema aislado. En ocasiones constituye el primer síntoma de una alteración respiratoria que requiere un diagnóstico y un tratamiento específicos», precisa el Dr. Mayo.
Y por eso resulta tan importante no normalizar unos ronquidos que aparecen de forma repetida o que empeoran claramente cada verano.

Qué hacer si notas que roncas más en verano
La buena noticia es que muchas de las causas que favorecen los ronquidos durante esta época pueden corregirse.
Lo primero es intentar mejorar la respiración nasal. Cuando la nariz funciona correctamente, el aire llega en mejores condiciones a la garganta y disminuye la tendencia a respirar por la boca durante la noche.
Además, conviene adoptar algunas medidas sencillas que pueden ayudar a reducir los ronquidos:
- Mantener una buena hidratación, especialmente durante los días de más calor.
- Utilizar el aire acondicionado con temperaturas moderadas y evitando que el flujo de aire incida directamente sobre la cara.
- Tratar adecuadamente las alergias o la congestión nasal cuando existan.
- Evitar el consumo de alcohol antes de dormir.
- Mantener un peso saludable y unos horarios de sueño regulares.
Si, a pesar de estas medidas, los ronquidos persisten o se acompañan de pausas respiratorias, la valoración por parte de un otorrinolaringólogo resulta fundamental.
Una exploración completa de la nariz, la garganta y la vía aérea superior permite identificar dónde se produce la obstrucción y plantear el tratamiento más adecuado para cada paciente.
En muchos casos, además, puede ser necesario realizar un estudio del sueño para descartar una apnea obstructiva.
Conclusión: el verano no crea los ronquidos, pero sí puede hacerlos más evidentes
Roncar más en verano es una situación muy frecuente y, en muchas ocasiones, está relacionada con factores propios de esta época del año, como el calor, la congestión nasal, el aire acondicionado, la sequedad ambiental o los cambios en nuestros hábitos.
Sin embargo, cuando los ronquidos aumentan de forma llamativa, se mantienen durante semanas o se acompañan de cansancio, pausas respiratorias o un sueño poco reparador, conviene ir un paso más allá y buscar la causa real del problema.
Porque el verano no suele ser el verdadero responsable.
Con frecuencia, simplemente pone de manifiesto una dificultad respiratoria que llevaba tiempo pasando desapercibida.
Y cuanto antes se identifique esa alteración, antes será posible recuperar algo tan importante como una respiración adecuada durante la noche y un descanso de calidad. Dormir bien no debería depender de la estación del año, sino del buen funcionamiento de nuestras vías respiratorias.


